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Lecciones que solo los hermanos mayores entendemos

Lecciones que solo los hermanos mayores entendemos

 Lecciones que solo los hermanos mayores entendemos

Ser hermano mayor no es para cualquiera, de hecho es una gran responsabilidad. Somos los que tenemos que dar el ejemplo y los receptores de las prohibiciones más absurdas que, obviamente, los más pequeños no padecen.
 
Por decirlo de alguna forma, somos los conejillos de indias de nuestros padres y el caballo de batalla de nuestros hermanos.
 
Estas son algunas de las lecciones que solo nosotros por ser hermanos mayores conocemos:
 
Pelear con el pequeño no es buen plan
Las discusiones son, a menudo, las más intensas que podrías vivir, sin embargo, a los 5 minutos de haber comenzado tu hermano comienza a llorar sin parar. Para su fortuna, tus padres llegan para rescatarlo y regañarte.
 
«Eres más grande ¿cómo se te ocurre pelear?».
 
Para crítico, mi hermano pequeño
Cuando somos adolescentes estamos convencidos de que somos supercool, pero basta con que llegue nuestro hermano para decirnos todo aquello que nadie nos dirá. En ese momento nos damos cuenta de la importancia de la honestidad en las relaciones humanas.
 
No siempre hay que dar el ejemplo
Lo siento mamá, pero no siempre puedo ser lo que tú esperas de mí, soy un ser humano.
 
A veces, nuestros padres depositan demasiada responsabilidad sobre nuestros hombros, sin saber, que, en ocasiones, necesitamos dejar de dar el ejemplo y ser más hermanos. Además, los pequeños necesitan cometer sus propios errores.
 
No solo es un pequeño demonio
Con el pasar del tiempo y en la medida que ambos maduran, te das cuenta de que tu hermano además de ser tu peor pesadilla es, efectivamente, una persona capaz de escucharte y aconsejarte más que cualquier otra persona en el mundo.
 
Aprendes más tú de ellos que ellos de ti
Tener hermanos significa aprender de manera constante; con ellos sabemos lo que significa el amor, la empatía, el enojo y muchas cosas más. Pero más allá de esas lecciones literales debemos confesar que ellos nos enseñan mucho más de lo que a simple vista se ve. Aprendemos sobre la importancia de no estar solos y de lo necesario que puede ser un abrazo en los momentos más inesperados.
 
Aprendes tu primera profesión: consejero
Desde la llegada del hermano menor a la familia, pasando por la adolescencia, hasta la adultez, tu rol de consejero no cambia. Eres un mentor, un amigo y, por qué, no un psicólogo.
 
Ser hermano mayor tiene sus pros y sus contras, pero déjame decirte algo: lo que ganas es mayor que cualquier otra cosa que puedas sentir. Sé que a veces es tedioso, pero ¿acaso crees que podrías vivir sin tu pequeño hermanito?