5 museos que fueron hechos especialmente para tu Instagram

Museos dedicados a los helados, los huevos y hasta un paraíso de dulces, que ni el mismísimo Willy Wonka pudo haber imaginado, que fueron creados para darle color a tu feed.

El mundo está lleno de museos increíbles que puedes visitar cuando tienes ganas de sentirte un poco más culto, pero no todos los museos son iguales y, gracias a los millennials, ya hay algunos creados con la única misión (ok, tal vez no) de ayudarte a tomar la foto que te dé todos los likes que quieras.

En 2016, el mundo se volvió loco cuando un museo dedicado al postre favorito de todos, el helado, abrió sus puertas en Nueva York, el Museum of Ice Creamtenía una alberca de chispas de colores, conos de helado gigantes, plantas que olían a helado de menta y cuartos coloridos dedicados a celebrar este postre y todos su toppings de la manera más colorida posible, y cuando todos vieron las fotos colgadas en el perfil de Instagram de Kim Kardashian y docenas de celebridades, influencers y de sus amigos más cool, quisieron correr a ese lugar para hacer lo mismo, en especial porque, francamente, se veía bastante divertido y le daba a los adultos la oportunidad de volver a ser niños, peor también de conseguir la selfie perfecta.

Tres años, y tres ciudades (Nueva York fue solo el comienzo y, por petición del público, el museo abrió sus puertas en otras ciudades), después el Museum of Ice Cream es solo uno de los museos interactivos que siempre tienen una larga fila en la puerta y, cada año, consiguen que millones de personas los visiten.

Estos museos que, aunque sus creadores lo nieguen, giran alrededor de lo que pueden hacer para las redes sociales (¿y quién no ama un buen letrero neón o una alberca de pelotas para darle vida a su feed y combatir la pesadez de la rutina diaria?), no son una tendencia pasajera, están aquí para quedarse y cada vez son más.

Después del museo del helado llegaron también los museos del color, de los sueños (se llama Dream Machine y abre sus puertas por temporada. El museo cambia de acuerdo a lo que está sucediendo, en Halloween se transformó en el museo de las pesadillas) y hasta de los huevos y, sin importar cuantos más aparezcan, siempre están llenos.

En México, lo más parecido a esto es el Papalote Museo del Niño, o el Museo Tamayo, el Museo Jumex y el Soumaya que, a pesar de que son museos tradicionales, su estructura atrae a millones de personas que lo único que quieren es tomarse la selfie del recuerdo.

En estos museos no vas a ver obras de arte invaluable y tampoco vas a aprender nada de historia ni te vas a ver más culto, pero lo que es seguro es que te vas a divertir y vas a encontrar más de un rincón que te obligue a sacar la cámara y tomarte una foto. Además, aquí no tienes que preocuparte por alguien más arruinando tu foto, saben que parte de lo que te atrae a ellos es la posibilidad de tomarte unas cuantas fotos para presumirle al mundo, así que la mayoría solo dejan entrar grupos pequeños para que todos tengan el espacio suficiente.

Estos son algunos de los mejores.

Museum of Ice Cream, San Francisco / Nueva York

Este fue el primero y, por lo tanto, es uno de los que debes visitar por lo menos una vez. Este museo es una explosión de color, sus diferentes cuartos hablan sobre un elemento diferente de los helados y están llenos de decoraciones y detalles llamativos que son perfectos para que saques a tu fotógrafo interno. Aquí puedes encontrar desde albercas de chispas hasta paredes brillantes que huelen a frutas y catas de helado.

Color Factory, San Francisco

Como puedes imaginar, este museo que abrió sus puertas en 2017 es todo sobre el color. El museo fue creado en colaboración con la artista Leah Rosenberg con la misión de abrir un espacio brillante e interactivo lleno de oportunidades fotográficas. Lo más famoso de este lugar es su alberca de pelotas de un solo color en la que puedes entrar aunque no seas un niño.

Museum of Illusion, Los Ángeles

Abrió sus puertas en 2018 y está lleno de murales enormes que crean ilusiones visuales que juegan con la perspectiva, al pararte frente a sus murales y tomarte una foto, en verdad parece que eres parte de la imagen (que estás corriendo de la destrucción o escapando de un tiburón). Este es uno de los pocos museos que fue creado específicamente para que consigas una foto divertida.

Happy Place, Los Ángeles

Este lugar, que es la obra del manager de Il Divo y Ner Kids on the Block Jared Paul, empezó como algo temporal, pero después se mudó a una bodega en el Art District de Los Ángeles. Este museo tiene 13 cuartos llenos de detalles con proporciones exageradas (como un patito de hule gigante), colores, juegos, dulces y el domo de confeti más grande del mundo (o eso dicen ellos), y las selfies son bienvenidas.

The Egg House, Nueva York

Los dulces, el helado y el color no son los únicos que tienen su propio museo, los huevos también tienen uno y se llama The Egg House, un museo interactivo de 6 habitaciones, organizadas como las habitaciones de una casa (cocina, jardín y hasta un cuarto secreto), dedicadas a celebrar el desayuno favorito de todos. Este museo nació como un pop-up pero, considerando lo que pasó con los demás, es probable que se quede en Nueva York de forma permanente, o por lo menos que salga de gira como el museo del helado.

 

Vía GQ

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