Martes, 11 de mayo del 2021
¿Qué se sentirá vivir entre aventuras, dramas, poemas y novelas?
Los libros nos han demostrado cosas maravillosas, cuando uno se adentra al mundo de las letras, todo puede ser posible las de acción dentro o fuera de nuestro planeta tierra, las historias de amor, historias motivacionales que nos enseñar a la valorar la vida, dramas que lloramos y sufrimos por seguir leyendo, hasta biografías de personajes importantes que aportaron grandes descubrimientos en nuestro mundo.
Las historias que leemos en los libros nos pueden cambiar nuestras vidas, pero el origen de esta casa de papel, proviene de la serie exitosa de Netflix, protagonizada por una tenaz jubilada alemana, pues la verdadera casa de papel está en Künzelsau, ciudad en el centro sur de Alemania, en un castillo del siglo XI que pertenece a la familia Stetten.
Cuando Jutta Wilfert leyó Das papierhaus, del escritor argentino Carlos María Domínguez, quedó impresionada por el personaje del bibliómano uruguayo Carlos Brauer, que decide irse a vivir a una casa hecha con sus propios libros. Algo se encendió en Jutta, que ha tocado el violoncello durante treinta años. Pronto empezó la construcción de esa casa hecha de libros en la residencia Schloß Stetten, junto al director, gerente y propietario del castillo, Wolfgang von Stetten, con el auxilio de un arquitecto que vive también, como ella, en la residencia.
Carlos María Domínguez (Buenos Aires, 1955) cuenta en una entrevista para Página/12 que «después de experimentar la aplanadora de la serie de Netflix sobre mi querido título, esta loca iniciativa alemana me reconforta». El escritor que publicó La casa de papel en 2004 vive en Montevideo desde 1989. La narración tiene un comienzo más que prometedor:
«En la primavera de 1998 Bluma Lennon compró en una librería del Soho un viejo ejemplar de los Poemas de Emily Dickinson, y al llegar al segundo poema, sobre la primera bocacalle, la atropelló un automóvil. Los libros cambian el destino de las personas».
Esta novela sobre la pasión por los libros se ha traducido a más de veinte idiomas y lleva vendidos más de 150 mil ejemplares en el mundo. «La historia es un tanto loca, al menos lo bastante loca para que me desborde el asombro y necesite compartirla, porque uno puede imaginar diferentes destinos a un libro, con una premisa editorial, pero si construimos un barco y el destino del barco es atravesar una montaña, como en Fitzcarraldo, algo se ha salido de registro y cruzado la delgada línea de la imaginación», plantea el escritor.
La lectora alemana Jutta Wilfert, le escribió a Domínguez. Ella asistió a la presentación de la novela que el escritor realizó en Hamburgo, le comentó que consiguió el apoyo de von Stetten para construir una “casa de libros”, inspirada en la locura de Brauer. «Los dos mil libros donados por los ancianos de la residencia integrarán 60 paneles para formar las paredes de una casa octogonal. Los meten en unos bastidores de madera, los pegan con cemento y los recubren de resina. Todo muy estético y decorativo, pero tumba al fin para esos pobres penados –aclara Domínguez-. Les pedí que no sumaran ningún texto valioso, después de advertir que estaba siendo cómplice de semejante herejía y me aseguraron que vigilaban el tema, y que había otras copias de los libros donados. Detrás de la iniciativa también hay un asunto práctico: año tras año los viejitos se mueren y como los alemanes son muy lectores, dejan cantidades de libros que ya no tienen dónde guardarlos, pese a contar con una biblioteca de más de 20 mil volúmenes»
La casa de papel ya esta avanzada en su construcción sin embargo se tenia planeado inaugurarla en el Día Mundial del Libro, el pasado 23 de abril pero lamentablemente no se pudo concretar. El entusiasmo de Wilfert mueve montañas de libros. «Hay literatura que puede encender a la gente. Esto me sucedió en 2015 y al profesor Wolfgang von Stetten en 2017. El verdadero lector debe ser el autor extendido», dice Wilfert citando a Novalis.
Ella logró tener un cómplice excepcional en el profesor Wolfgang von Stetten. «Estaba tan entusiasmado con la idea de Carlos Brauer que no escatimó dinero ni esfuerzos y trabajó en estrecha colaboración con un arquitecto –reconoce su aliada-. Después de cuatro años, nuestra casa de libros está casi terminada y probablemente se inaugurará en las próximas semanas. Trabajamos con entusiasmo y estamos contentos con nuestro trabajo, que le da una nueva dimensión a la residencia. Todos estamos deseando que llegue la gran fiesta de inauguración. La extraordinaria historia que escribió Domínguez ejerció tal fascinación en algunas personas que la ficción se hizo realidad.