Domingo, 30 de noviembre del 2025
Admitámoslo, nuestra batería social tiene un límite. Y es que incluso con los amigos más íntimos, o con los seres queridos con los que realmente disfrutamos pasar tiempo, llega un momento en el que deseamos estar lejos de ellos. El cansancio aparece, la paciencia se agota y, de repente, la idea de volver a casa suena irresistible.
El tiempo que se tarda en llegar a ese punto de ruptura puede parecer más una cuestión de intuición, pero un nuevo estudio sobre la llamada batería social sugiere que podría haber un plazo concreto.
De acuerdo con una investigación de Hinge sobre la energía social, en el que participaron más de 10 mil personas, el 38% de los encuestados experimentó síntomas de agotamiento social —pérdida de energía, sensación de sobreestimulación— después de dos o tres horas de salir. Se trata únicamente de una pequeña encuesta, obviamente, pero este “punto social óptimo”, como lo denomina la aplicación de citas, coincide con lo que muchos terapeutas observan en su propia práctica.
“Es el tiempo justo para hacer las cosas que nos gustan con nuestros seres queridos: ver una película, comer algo, ir de compras”, comparte la terapeuta de parejas Nari Jeter. “La mayoría de mis clientes son adultos con horarios ocupados, cónyuges e hijos, por lo que de dos a tres horas parece manejable para cubrir sus necesidades sociales satisfechas sin sentirse abrumado”.
Con eso en mente, vale la pena aclarar que este número mágico no es universal, y hay algunas cuestiones que debes saber para averiguar el tiempo que necesitas para socializar sin abrumarte.
¿Cuál es tu punto social óptimo?
Incluso los más extrovertidos tienen un límite. Por mucho que quieras a tus amigos o a tu familia, “es completamente normal sentirse irritable o aburrido cuando pasas tiempo con tus seres queridos”, señala Jeter. “Sin embargo, los sentimientos de agotamiento o de querer irse no reflejan necesariamente la fuerza de tu relación, sino más bien las necesidades, preferencias y límites individuales”.
Aunque, según la encuesta de Hinge, el punto medio de ruptura llega al cabo de unas horas, el tiempo que puedes interactuar con otras personas antes de chocar contra un muro depende de varios aspectos. En primer lugar, depende de con quién estés. Algunos amigos, por ejemplo, hacen que las reuniones maratonianas o las charlas en la madrugada se sientan sin esfuerzo, mientras que otros —colegas de trabajo que hablan mucho o el compañero de universidad que comparte demasiado— pueden agotarte después de 45 minutos. Lo que haces también importa: pasar horas hablando sin parar probablemente te cansará más rápido que, por ejemplo, ver una película.
Ciertos tipos de personalidad también son más propensos a esta clase de agotamiento: “Socializar, sobre todo con alguien nuevo, es más agotador para una persona introvertida”, explica la doctora Laurie Helgoe, profesora clínica asociada de psicología en la Universidad de Augsburgo y autora de Introvert Power: Why Your Inner Life Is Your Hidden Strength. “Así que se benefician más de las pausas o descansos regulares en la conversación”.
La edad y el estilo de vida también influyen en la batería social. Según Jeter, “las personas más jóvenes con menos responsabilidades en las relaciones, como cónyuges e hijos, normalmente pueden disfrutar de períodos más largos de tiempo social sin la presión o la culpa de mirar el reloj”.
Así que, técnicamente, no existe una cifra única para todos. Dicho esto, tu cuerpo suele avisarte cuando has alcanzado ese punto social óptimo. Algunas señales son:
• Irritabilidad o impaciencia repentinas: Te muestras irritable por cosas sin importancia, interrumpes a la gente en mitad de una frase o te sientes sobreestimulado por cosas tan simples como el tintineo de los vasos.
• Retraimiento: Tal vez ofrezcas respuestas cortas en lugar de participar activamente. Tu lenguaje corporal también puede cambiar, como sentarte mientras los demás siguen de pie.
• Desconexión: Es más difícil estar presente. Te despistas, sueñas despierto con estar en cualquier otro lugar o te desplazas instintivamente por el teléfono para desconectar mentalmente.
¿Cómo alargar tu batería social?
Para esos momentos en los que no puedes irte a casa inmediatamente –como a mitad del cumpleaños de tu mejor amigo o de una importante happy hour en el trabajo–, los expertos con los que hemos hablado indican que hay algunos trucos para extender tu batería social.
Según la doctora Helgoe, algo tan sencillo como cambiar de ambiente o de atmósfera puede ayudar. Si la conversación actual te está sobreestimulando, ve a la cocina a rellenar tu bebida. Sal al jardín para tomarte un respiro. Charla con alguien nuevo para reponer energías.
“Otra táctica es ser lo que yo llamo un ‘participante pasivo’”, sugiere Jeter. Así que, en lugar de cargar con el peso de iniciar la conversación, céntrate en ser un oyente activo: haz preguntas de seguimiento, establece contacto visual, ríete. “Esas estrategias de comunicación demuestran que estás presente, pero no requieren que pongas tanta energía como si fueras un participante activo”, explica.
En última instancia, sin embargo, la clave está en reconocer tu punto social óptimo y respetarlo. Darse permiso para dar un paso atrás no solo evita el agotamiento mental, sino que te permite conservar la energía necesaria para presentarte a tope la próxima vez.
Fuente: gq.com