Martes, 30 de diciembre del 2025
El color cumple perfecto ese papel porque funciona como idioma instantáneo: no necesita explicación, entra por la vista, se queda en la memoria, y ha sido usado durante siglos como señal de poder, protección, duelo, fe, prosperidad o renacimiento.
La “suerte”, en este contexto, no es una varita mágica; es una manera de nombrar lo que muchas culturas han intentado asegurar con símbolos visibles cuando el
calendario cambia: salud, dinero, amor, claridad, resguardo ante lo malo.
Colores de la suerte en ropa que debes llevar en tu look de Año Nuevo 2025 y sus significados
Rojo: buena fortuna, alegría compartida y protección simbólica
El rojo se asocia a la suerte porque, durante siglos, ha estado presente en momentos de celebración colectiva. En gran parte de Asia, especialmente en China, es el color que marca comienzos importantes: el Año Nuevo lunar, las bodas, los nacimientos. El tono representa buenos deseos, prosperidad y la idea de mantener lejos aquello que no se quiere arrastrar al nuevo ciclo. El rojo no promete calma; promete movimiento, vitalidad y un inicio con fuerza.
Dorado: riqueza visible y triunfo sostenido
El dorado no necesita explicación complicada: su significado nace del valor real del oro. Durante siglos, este metal ha sido sinónimo de riqueza, poder y recompensa, y su color heredó ese prestigio. Por eso, el dorado se convirtió en un símbolo de crecimiento, éxito y expansión. En muchas culturas, imaginar un futuro próspero siempre tuvo un brillo dorado de fondo. No es un color discreto: es una afirmación directa de abundancia y aspiración.
Plata: claridad, protección y vínculo con la noche
La plata se asocia a la suerte desde una idea sencilla pero persistente: su relación con la luna. En la tradición occidental, la luna representa intuición, ciclos y protección nocturna, y su brillo siempre se ha imaginado plateado. De ahí que la plata se vincule con la buena estrella, la claridad mental y la sensación de estar guiado incluso en la oscuridad.
Verde: vida renovada y promesa de bienestar
El verde ha simbolizado crecimiento y bendición desde hace siglos. Está ligado a la naturaleza, a lo que florece, a lo que se regenera. En muchas culturas, el verde se asocia con prosperidad, estabilidad y un futuro que avanza de forma constante.
Azul: protección cultural y calma frente a lo negativo
El azul se volvió un color de la suerte por su función protectora. En regiones del Mediterráneo y Medio Oriente, se ha usado durante generaciones como escudo simbólico contra la envidia y las malas intenciones. De ahí el famoso ojo azul, presente en casas, joyas y objetos cotidianos.
Blanco: inicio limpio y cierre consciente
El blanco tiene una dualidad poderosa. En algunas culturas representa despedida y respeto; en otras, pureza y comienzo. Precisamente por eso se asocia a la suerte: simboliza el acto de cerrar un ciclo para abrir otro sin cargas. En Occidente, el blanco se volvió sinónimo de inicio nuevo, de página en blanco, de promesa intacta. Es el color de quien decide empezar desde cero, con todo lo que eso implica.
Morado: poder, autoridad y prestigio construido
El morado fue, durante siglos, un color reservado para quienes podían pagarlo. Su tinte era extremadamente costoso y difícil de producir, lo que lo convirtió en símbolo de poder, jerarquía y dominio. Esa exclusividad histórica es la razón por la que hoy se asocia con autoridad personal, ambición y éxito. El morado no es suerte casual: es la suerte de quien ocupa su lugar con decisión.
Estos colores no “dan suerte” por capricho. Su significado se construyó con el tiempo, repitiéndose en celebraciones, costumbres y momentos clave hasta quedar grabados en la memoria.
Fuente: glamour.mx