Miércoles, 25 de febrero del 2026
Es verdad que hay libros que intimidan. En especial, los que se ven extensos y voluminosos. Los ves, enormes, pesados, con lomos que parecen ladrillos, y piensas: “algún día lo leeré”.
Pero lo curioso es que muchos de los mejores libros de más de mil páginas no se sienten largos cuando los lees. Al contrario: se leen con una facilidad casi adictiva. Sus personajes se vuelven parte de tu vida y su mundo termina siendo un lugar al que quieres regresar todos los días.
It, de Stephen King
Pocas novelas entienden la infancia —y el miedo— como It. La historia sigue a un grupo de amigos en el pequeño pueblo de Derry, donde una presencia maligna adopta la forma de un payaso llamado Pennywise.
Lo que hace que este libro sea tan fácil de leer no es solo el terror, sino la forma en que King construye la amistad entre los protagonistas. Te recuerda lo que era tener amigos cuando eras niño, cuando el verano parecía eterno y el mundo era tan fascinante como aterrador.
Es una novela sobre monstruos y una de las mejores en la historia de la literatura de terror, pero sobre todo es una novela sobre crecer. Y una vez que entras, es imposible salir.
Los pilares de la tierra, de Ken Follett
Esta novela es la prueba de que un libro sobre la construcción de una catedral puede ser absolutamente apasionante. Ambientada en la Inglaterra medieval, sigue la vida de monjes, constructores, nobles y campesinos durante décadas.
Hay temas como la ambición, traición, amor, venganza y lucha por el poder. Pero lo mejor es la forma en que Follett escribe: clara, directa, sin complicaciones. Siempre está pasando algo. Siempre quieres saber qué sigue. Es uno de esos libros que devoras sin darte cuenta.
El señor de los anillos, de J. R. R. Tolkien
Más que una novela dividida en tres partes es un mundo completo. La historia de Frodo y el Anillo del Poder es, en esencia, una gran y peligrosa aventura para destruir el objeto más poderoso y maldito jamás creado.
Lo sorprendente es que, pese a su extensión, se lee con fluidez. Tolkien tiene la capacidad de hacer que cada paso del viaje importe. Cada personaje, cada paisaje y cada batalla tiene peso emocional. Cuando lees este libro sientes que viviste otra vida.
Fuente: esquirelat.com