Así cambiará la Tierra en 250 millones de años

Miércoles, 8 de abril del 2026

La Tierra sigue en movimiento constante, aunque a un ritmo que no percibimos. Los continentes no están fijos: se desplazan, chocan y se separan en un ciclo que lleva millones de años en repetirse.
 
Lo que hoy conocemos como un mapa definitivo es apenas una pausa en ese proceso. Si retrocedemos unos 200 millones de años, todo estaba unido en un solo bloque. Y si miramos hacia adelante, todo apunta a que ese escenario volverá a repetirse. La diferencia es que el resultado será un mundo muy distinto al actual.
 
El regreso de un supercontinente
 
La historia empieza con Pangea, el último gran supercontinente que comenzó a fragmentarse hace unos 200 millones de años. Ese proceso dio forma a los continentes actuales, pero no es el final del ciclo. Según diversos modelos geológicos, la Tierra está encaminada a formar un nuevo bloque continental.
 
Uno de los escenarios más conocidos es Pangea Ultima. Esta hipótesis propone que dentro de unos 250 millones de años, todas las masas terrestres volverán a unirse en un solo supercontinente. La base de esta proyección está en la tectónica de placas, ese sistema en el que enormes fragmentos de la corteza terrestre se mueven, se hunden o se superponen.
 
Cómo se moverán los continentes
 
Las proyecciones indican cambios que hoy parecen imposibles. En unos 50 millones de años, Norteamérica habría girado lo suficiente como para que Alaska se sitúe en una latitud subtropical. Al mismo tiempo, Eurasia se movería en sentido contrario, acercando a regiones como Gran Bretaña hacia zonas más frías.
 
África seguirá su avance hacia el norte hasta chocar con Europa. En ese proceso desaparecerán el mar Rojo y el Mediterráneo. Más adelante, alrededor de los 100 millones de años, el océano Atlántico comenzará a reducirse de forma progresiva.
 
Para los 150 millones de años, el Atlántico prácticamente habrá desaparecido, absorbido por los movimientos de las placas. América se acercará cada vez más a Eurasia y África, hasta que finalmente, unos 200 millones de años en el futuro, se consolide un nuevo supercontinente con el océano Índico como mar interior.
 
 
Christopher Scotese, geógrafo estadounidense, es el creador del Proyecto PALEOMAP, el cual busca predecir el futuro de la Tierra. Con base en sus ideas, se elaboró un mapa, cuya variante se puede encontrar en diversos foros de internet:
 
Nuevos vecinos, un nuevo mapa
 
El mapa resultante sería extraño desde cualquier perspectiva actual. América Latina mantendría una forma similar, pero tendría a África como vecino directo hacia el este. Cuba se uniría físicamente a Estados Unidos, mientras que Groenlandia quedaría pegada a Canadá.
 
Europa también cambiaría su lógica geográfica. España seguiría junto a Francia y Portugal, pero también compartiría frontera con Italia y varios países del norte de África. Inglaterra quedaría aún más próxima a Francia, y en Asia, Corea se ubicaría entre Japón y China en una configuración mucho más compacta.
 
En ese contexto, las fronteras políticas actuales perderían cualquier sentido. El concepto de “vecinos” sería completamente distinto al que conocemos hoy.
 
Un planeta mucho más hostil
 
El problema no será la geografía, sino el clima. Diversos estudios científicos apuntan a que las condiciones en ese futuro supercontinente serían extremadamente duras para la vida, especialmente para los mamíferos.
 
Se estima que hasta el 92% de la superficie terrestre podría volverse inhabitable. Las temperaturas superarían los 40 grados en amplias regiones, y los niveles de dióxido de carbono serían mucho más altos que los actuales.
 
La razón principal sería la intensa actividad volcánica derivada del choque constante de placas tectónicas. Estas erupciones liberarían grandes cantidades de CO₂ a la atmósfera, elevando la temperatura global. A eso se suma un factor clave: el Sol será aproximadamente un 2,5% más luminoso, lo que aumentará todavía más el calor y reducirá la humedad del planeta.
 
 
No es la única teoría
 
Pangea Ultima no es el único escenario posible. Existen otras hipótesis que plantean configuraciones distintas del futuro terrestre. Novopangea, por ejemplo, propone el cierre del océano Pacífico. Aurica sugiere que tanto el Atlántico como el Pacífico desaparecerán. Amasia, en cambio, plantea una unión centrada entre Asia y América.
 
Cada modelo depende de variables complejas y de largo plazo, por lo que ninguno puede considerarse definitivo. Sin embargo, todos coinciden en un punto: la Tierra no se quedará como está.
 
 
 
 
 
Fuente: esquirelat.com
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