¿El consumo excesivo de agua con gas afecta los riñones?

Jueves, 16 de abril del 2026

Si eres de los que disfrutan beber agua con gas, no te preocupes, en general no afecta los riñones, aunque la consumas con regularidad. Los problemas pueden surgir si la tomas como sustituto del agua natural, o bien, si tienes antecedentes de enfermedad renal o hipertensión y abusas de las versiones altas en sodio o aditivos.
 
Es posible que hayas escuchado que su contenido de dióxido de carbono aumenta la presión sobre los riñones, que su acidez aumenta el riesgo de cálculos renales o que es tan dañina como los refrescos por el hecho de ser carbonatada. Sin embargo, estas afirmaciones carecen de argumento científico y corresponden, en gran medida, a creencias populares.
 
Como sea, entendemos que, con tantos rumores circulando, aún tengas dudas de si es una opción segura o si lo mejor es evitarla. Para ayudarte a obtener respuestas, a continuación te explicamos qué dice la ciencia al respecto y cuáles son los factores que debes considerar para evitar posibles inconvenientes.
 
 
 
 
 
 
Agua con gas y salud renal: desmontando los mitos
 
La idea de que el agua con gas tiene efectos perjudiciales para la salud renal proviene de una serie de suposiciones sin fundamento y de la comparación errónea con los efectos que causan las bebidas carbonatadas azucaradas, como los refrescos. Durante mucho tiempo, algunos han asumido que, por ser efervescente y ligeramente ácida, sobrecarga los riñones e influye en la formación de cálculos.
 
  Por suerte, la ciencia se ha encargado de desmentir estos mitos y ha confirmado su seguridad para la mayoría de personas sanas. A menudo, el agua con gas se obtiene a partir de agua y dióxido de carbono, un gas inofensivo que le confiere efecto efervescente. Algunas versiones comerciales contienen minerales como sodio, calcio y magnesio, que le aportan sabor.
 
Sin embargo, estos minerales no causan un impacto relevante en la salud cuando se ingieren de forma moderada. Su cantidad es modesta y no altera el balance mineral del cuerpo. Además, buena parte de las presentaciones no contienen azúcares, cafeína, aditivos ni calorías, lo que la convierte en una opción refrescante para calmar la sed.
 
De todos modos, es fundamental prestar atención en casos especiales, como personas con enfermedad renal crónica o con hipertensión. En estos contextos, beber mucha agua con gas alta en sodio puede representar un problema, ya que contribuye a la retención de líquidos y a la sobrecarga de la función renal. Si bien no es algo común, el riesgo no es nulo.
 
 
 
 
 
Fuente: MejorConSalud
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