Lunes, 8 de junio del 2026
La Copa del Mundo representa la cima del futbol. Cada cuatro años, las mejores selecciones del planeta compiten por levantar un trofeo que muy pocos han tenido el privilegio de sostener. Brasil, Alemania, Italia, Argentina, Francia, Uruguay, España e Inglaterra forman el exclusivo grupo de países que han conquistado el máximo galardón del deporte más popular del planeta.
Sin embargo, detrás de esa imagen que millones de aficionados identifican al instante existe una historia llena de episodios sorprendentes. La copa que hoy conocemos no es la misma que se entregó en las primeras ediciones del torneo. Ha sobrevivido a una guerra mundial, ha sido robada en dos ocasiones y hasta fue rescatada gracias al olfato de un perro que terminó convertido en una celebridad.
Mucho más que una copa dorada
El actual trofeo de la Copa Mundial de la FIFA está elaborado con oro de 18 quilates y tiene una base de malaquita verde. Su peso total es de 6.1 kilogramos y contiene más de cinco kilos de oro puro. Tan solo por el valor del metal, su precio supera los 550 mil dólares, aunque en realidad es una pieza imposible de tasar debido a su enorme importancia histórica.
A pesar de su apariencia maciza, el interior es hueco. Su diseño actual muestra a dos figuras humanas sosteniendo el planeta, una imagen que se ha convertido en uno de los símbolos más reconocibles del deporte.
Antes existía otro trofeo
La copa que hoy conocemos no fue la primera. Entre 1930 y 1970 se utilizó el Trofeo Jules Rimet, nombrado en honor al presidente de la FIFA que impulsó la creación del torneo.
Aquella pieza tenía una apariencia distinta y estaba coronada por la figura de Nike, la diosa griega de la victoria. Después de que Brasil conquistara su tercer Mundial en 1970, obtuvo el derecho de conservarlo para siempre. Eso obligó a la FIFA a encargar un nuevo diseño, estrenado por Alemania Occidental tras ganar la edición de 1974.
Una caja de zapatos salvó el trofeo
Durante la Segunda Guerra Mundial, Ottorino Barassi, entonces vicepresidente de la FIFA, decidió sacar en secreto el Trofeo Jules Rimet de una bóveda bancaria en Roma para evitar que fuera confiscado.
La copa fue robada en dos ocasiones
La historia del trofeo también incluye dos robos. El primero ocurrió en 1966, cuando desapareció durante una exhibición en Londres. El caso dio un giro inesperado cuando un perro llamado Pickles encontró el trofeo envuelto en papel periódico mientras paseaba con su dueño. El animal se convirtió en una celebridad y hasta fue invitado al banquete con el que Inglaterra celebró su título mundial.
La segunda desaparición ocurrió en 1983, cuando el Trofeo Jules Rimet fue robado de las oficinas de la Confederación Brasileña de Futbol, en Río de Janeiro. Gran parte de la pieza nunca fue recuperada.
Fuente: esquirelat.com