Miércoles, 1 de julio del 2026
En muchas casas la limpieza forma parte de la rutina diaria: barrer, acomodar, limpiar superficies y mantener el orden. Sin embargo, incluso cuando se realiza el aseo constantemente, hay algo que suele pasar desapercibido y corresponde a la acumulación silenciosa de objetos que terminan atrapando polvo, ocupando espacio o simplemente dejando de tener utilidad.
Por eso, una limpieza profunda no consiste solo en limpiar mejor, sino en revisar qué cosas ya cumplieron su ciclo y deben salir de casa. Se recomienda que antes de realizar un aseo se prepare una lista de tareas y se reúna todo lo necesario como: guantes, cubetas, limpiadores para piso, cocina y baño, trapos, desinfectantes y herramientas en buen estado.
¿Cómo empezar una limpieza profunda en casa?
Empieza por la entrada o recibidor. Muchas veces este espacio se convierte en un punto de acumulación: consolas llenas de objetos, bolsas reutilizables que ya sobran, paraguas dañados, zapatos olvidados o accesorios que nadie usa. Dedicar unos minutos a vaciar y revisar puede liberar mucho más espacio.
Después se puede continuar con la cocina. Recorrer cajón por cajón, revisar armarios y terminar en la despensa. Productos abiertos sin fecha, alimentos caducados o condimentos que llevan meses sin usarse son candidatos claros para desechar. También aprovechar para revisar utensilios que ya no están en condiciones óptimas.
El dormitorio merece atención especial. Al ser un espacio de descanso, el exceso visual puede afectar incluso la sensación de tranquilidad. Revisar ropa que ya no se utiliza, perfumes olvidados, objetos acumulados en mesas de noche y textiles desgastados.
Lista de cosas que sí puedes considerar tirar
Al realizar una depuración de cosas para eliminar de casa, el objetivo no es tener menos por tener menos, sino conservar aquello que realmente se utiliza y hace el hogar más funcional, por lo que se recomienda realizar una limpieza profunda a menudo para no caer en la acumulación.
1. Escobas, recogedores o trapeadores en mal estado.
2. Manuales de aparatos que ya no se tienen.
3. Accesorios o cables del celular, televisor, computadora o videojuegos que ya no funcionan.
4. Cajas de zapatos o de electrodomésticos vacías.
5. Papeles de la escuela o trabajo que ya no se utilicen.
6. Llaves que ya no corresponden a ninguna puerta.
7. Ollas y sartenes rayados o deteriorados.
8. Ropa que no se use o que está en rota
9. Almohadas, toallas con pelusas o sábanas descosidas.
10.Condimentos o latas para cocinar que ya hayan caducado.
Fuente: El Heraldo