Sábado, 25 de julio del 2026
Sarah Ferguson podría convertirse en una de las beneficiarias de la millonaria herencia del empresario Paddy McNally, su expareja y amigo durante más de cuatro décadas, quien falleció esta semana a los 88 años.
De acuerdo con el medio británico The Sun, McNally dejó una fortuna estimada en 700 millones de dólares y, debido a la estrecha relación que mantuvo con la ex Duquesa de York, existen especulaciones sobre la posibilidad de que la haya incluido en su testamento.
Recientemente, el empresario le abrió las puertas de su Chalet en Verbier, Suiza, valuado en casi 20 millones de dólares, después de que Ferguson abandonara el Royal Lodge, residencia que compartía con el Príncipe Andrew desde hace años.
"Paddy siempre cuidó de Sarah y, durante las últimas cuatro décadas, ella necesitó apoyo en varias ocasiones. Nunca la abandonó y hasta sus últimos días le ofreció un refugio seguro", aseguró una fuente cercana.
Aunque Sarah y Andrew se divorciaron en 1996, ambos continuaron viviendo juntos durante años en el Royal Lodge. Sin embargo, el Duque de York abandonó recientemente la residencia tras las controversias relacionadas con sus vínculos con Jeffrey Epstein y actualmente permanece en la finca de Sandringham.
Tras su salida del Royal Lodge, diversos reportes señalaron que Ferguson permaneció temporalmente con amigos mientras buscaba una residencia estable, una situación que volvió a destacar el apoyo que McNally le brindó durante momentos complicados de su vida.
Ferguson y McNally mantuvieron una relación sentimental entre 1982 y 1985, antes de que ella contrajera matrimonio con Andrew. A pesar de su separación, ambos conservaron una estrecha amistad durante los siguientes 40 años, y la propia Sarah llegó a describir al empresario como una "figura paterna".
Según el biógrafo Andrew Lownie, autor de "The Rise and Fall of the House of York", Ferguson afirmó en varias ocasiones que McNally le enseñó "muchísimo sobre la vida" y que siempre acudía a él cuando necesitaba consejo.
A lo largo de los años, McNally ayudó a Ferguson en diversos episodios complicados. En 1996, tras anunciarse su divorcio con Andrew, le ofreció refugio en Verbier y, en 2010, cuando enfrentaba una deuda superior a dos millones de dólares, también la acogió en una de sus propiedades en Sotogrande, España.
Pese a los rumores sobre una herencia, una fuente cercana a Ferguson aseguró que no tiene conocimiento de haber sido incluida en el testamento de McNally.
Fuente: Agencia Reforma